¿Cuál es la doctrina de la justificación?

 LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN

Esta enseñanza es esencial para la fe cristiana, el concepto bíblico marca la diferencia entre el cristianismo y las demás religiones, que están fundamentadas en las obras. Martín Lutero dijo de esta doctrina de la justificación lo siguiente: "La justificación constituye el principal y mayor soberano, norma y juez de todas las demás doctrinas. Ella presencia y gobierna la totalidad de la doctrina eclesiástica y fortalece nuestras conciencia ante Dios"

¿Qué enseña la doctrina de la justificación? La podemos definir así: "Es el acto por medio del cual Dios nos 'declara justos' por medio de la obra de Cristo,  y como como consecuencia, nos trata como justo"Nuestra justificación debe entenderse en términos de una justificación "en Cristo", por lo nada tiene que ver con lo que podamos hacer nosotros para ser justos; es por ello que Pablo insiste en que "ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Rom 8:1). Somos justificados porque estamos 'en Cristo' por medio de nuestra fe. Otra expresión popularizada durante la Reforma del siglo XVI, y sobre la base de la enseñanza de Pablo en Fil 8:9; Ro 10:3-4 es: "los que están unidos a Cristo por medio de la fe están revestidos de una "justicia ajena", es decir, de una justicia que no nos pertenece"

Hemos sido unidos a Cristo en su muerte y resurrección; no nos unimos nosotros mismos, la fe que nos une a Cristo es en sí mismo un don de Dios (Efesios 2:4-9). Es importante que nosotros nunca olvidemos que la justificación es un acto de amor insondable de Dios, y que Jesucristo se dio a sí mismo a nosotros de modo que a lo que nosotros nos corresponde (pecado, culpa, y condenación) se volvió suyo en el calvario, y lo que es propio de él (justicia, santidad, y vida) se volvió poseción nuestra (2 Co 5:21), hubo un intercambio. Gracias a que Dios nos ha unido a Cristo por medio de la fe, siendo por naturaleza pecadores y, por tanto, culpables ante Dios, es que podemos ser declarado justos ante Él. 

Él, el perfectamente justo, llevó la culpa y la condenación de los pecadores; nosotros los por naturaleza rebeldes y culpables, hemos recibido la justo la correspondiente de Cristo. La maravilla de este intercambio, parte central del evangelio, es que somos tratados como Jesús se merecía ser tratado, así como en la cruz él fue tratado como nosotros los merecíamos. Dios hizo que Jesús fuera "nuestra justicia".

Es indispensable decir que Dios nos acredita justicia, no nos "hace justos", como si el resultado de la justificación fuera el ser justo por derecho propio. La justicia de Cristo debe ser esencial en nuestra compresión de la justificación. Dios nos imputa justicia, es decir, Él nos atribuye la justicia de Cristo, como base su vida recta de obediencia y su muerte para satisfacer las demandas inmutables de castigo de la justicia divina.

La justificación es la solución de Dios para el problema de la culpa de pecado. Recuerden que el pecado tiene dos aspectos: la culpa y la corrupción. Cristo ha hecho lo necesario par asegurar, nuestra salvación en todo sus aspectos. Para Dios salvar de la esclavitud del pecado necesariamente salva de la culpa del mismo. La justificación remueve la culpa y el nuevo nacimiento inicia el proceso de santificación que remueve la corrupción.

Los gentiles (no judíos) son culpables, los judíos son culpables, en fin todo el Mundo es culpable, y delante de los ojos de Dios, todos, por tanto, merecen condenación (Rom 8:23). La salvación de la culpa del pecado se llama justificación por la fe. Cada parte de la siguiente definición es importante:

"Es el acto de Dios por medio del cual declara justo en Cristo al pecador creyentes, en base de la obediencia perfecta y la obra consumada de Cristo en cruz"

1) Es un acto: No es un proceso donde hay niveles de justificación, mas bien, cada creyente tiene la misma posición justa ante Dios.

2) Ejecutada por Dios: No es algo que hace el hombre. Todo los hombre son culpables y merecen la condenación, no pueden auto-justificarse porque no tienen base para hacerlo, aparte del hecho de que no pueden dejar de pecar por ellos mismo, y en caso de que lo hicieran, merecen todavía así la condenación.

3) Declara justos: Dios no nos "hace justo". Nunca se debe confundir justificación con santificación. La santificación es el resultado de que seamos regenerados, y es un proceso por el cual Dios nos hace cada vez al creyente como Cristo, y cambia de día en día. La justificación es una declaración legal ante Dios en que se nos atribuye justicia.

4) En base a la justicia y obra consumada de Cristo: La justificación es un asunto legal. Dios no nos atribuye justicia en el aire, ya que tal cosa hiria en contra del carácter justo de Dios(Prover 17:15, etc), mas bien, Dios pone la justicia de Cristo en nuestra cuenta, y pone nuestra culpa en la cuenta de Cristo. Y esta cuenta nunca puede ser alterada. J.A.Faulkren escribe: "...cuando Dios justifica, lo que mira no es la justicia que imparte o va a impartir sino la expiación que hizo en Cristo"

5) Por la fe: Debemos considerar, por lo tanto, la fe como el único instrumento por el cual recibimos la justificación que Cristo ganó por nosotros. No se puede considerar la fe como una obra, ya que desligamos una vez más el concepto de que la obra humana tiene un papel que juzgar en nuestra justificación (Gal 2:16)

Los reformadores hicieron mucho énfasis en la frase "solo por la fe", en oposición al dogma católico de la fe junto con las obras. Lutero por su parte, el leer en texto de Romanos 1:17 pudo entender que lo único que le queda al hombre es poner su confianza ( fe) en Cristo. Mientras que la santificación tiene lugar en la vida íntima del hombre y poco a poco afecta a todo su ser, la justificación tiene lugar fuera del pecador, en el tribunal de Dios, y no cambia la vida interior de manera directa; esta tiene lugar de una vez por todas, de golpe queda completa para siempre, el hombre queda justificado por completo o no lo es en absoluto, mientras que la santificación es un proceso continuo que no se completa en esta vida nunca, sino sólo en la glorificación. 

Cuando se habla de la justificación se aclara los dos elementos de la misma, el negativo y el positivo. El perdón de los pecados y la adjudicación de la  justicia de Cristo a nuestro favor. Si Dios solo declara que estamos perdonados de nuestro pecados , no resolvería nuestro problema del todo, porque eso solo nos haría moralmente neutros delante de Dios, estaríamos en el estado en que se encontraba Adán antes de que hiciera algo bueno o malo delante de Dios. Dios perdona nuestros pecados porque satisfizo las demandas de su justicia en la cruz, o sea, sobre la base de la obra expiatoria de Cristo. Calvino y muchos teólogos antiguos a veces hablan como si esto consistiera toda la justificación. Pero la Biblia declara que esta es más que un mero perdón, lo incluye pero no es todo. En Zacarías 3:4 dice "mira que he quitado de ti tu pecado (perdón), y te he hecho vestir de ropas gala (atribución de justicia)"

La Base de nuestra justificación es fundamentada nada más en la justicia perfecta de Cristo, la cual se imputa al pecador para quedar justificado (Rom 3:24;5:9,19;8:1;10:4; 1Co 1:30;6:11; 2Co 5:21; Fil 3:9). La base para el perdón de nuestros pecados lo encontramos en la muerte de Cristo (obediencia pasiva) donde se hizo maldición por causa nuestra (Gal 3:13), y su vida de rectitud (obediencia activa) mediante la cual ganó para nosotros todos los regalos de su gracia incluyendo: la vida eterna, la adopción de hijos de Dios.

Charles Hodge escribe: "La justicia de Cristo incluye todo lo que hizo y sufrió en lugar de nosotros imputada al creyente como la base de nuestra justificación (ser declarados justos), y...las consecuencias son, primero, el perdón de los pecados, y segundo, la aceptación del creyente como justo (...)"

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Qué es el dispensacionalismo?

El evangelio diluido

Charles Hodge: Biografía Breve