Uno de los aspectos más asombrosos del plan de Dios es la historia de la redención que encontramos en las Escrituras, es la forma en que preparó todo para la salvación que traería el Señor Jesús, analicemos esto en relación al Pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel en el monte Sinaí, el cual se ha llamado de dos formas generalmente: Pacto Mosaico o Pacto Sinaítico.

En el tiempo de los puritanos existían tres grupos muy conocidos: los presbiterianos, los congregacionalistas y los bautistas, estos tenían entre ellos una forma distinta de ver el propósito final por el cual Dios hizo el Pacto Mosaico, y ver las posturas de ellos nos dará una comprensión más clara mientras intentaré explicar este asunto no menor. Antes debemos decir que ninguna de estas posturas, que en su tiempo fueron muy famosas, no son el pensamiento de la mayoría de las iglesias evangélicas en la actualidad, más bien es la postura dispensacionalista que ya he menciomnado en otras entradas de este blog; el dispensacionalismo nos insiste al decir que el Pacto Mosaico no tiene ningún proposito con relación a la iglesia cristiana, pero esto espero explicarlo en otra ocación. Como venía diciendo, en el siglo XVII los puritanos se podían identificar en tres grupos, debo decir por respeto a ellos, que a muchos no les era de agrado que les pusieran estas etiquetas, pero lo haremos por motivos didácticos; los presbiterianos eran un grupo de cristianos que tenían definido su teología en la famosa Confesión de Fe de Westminster, ellos tenían dos posturas por lo menos con respecto al propósito final del Pacto Mosaico, esta misma confesión de fe sostiene que el Pacto Sinaítico es una administración del Pacto de Gracia, el mismo Juan Calvino que vivió en el siglo anterior a ellos sostenía esto, la mayoría de ellos creían que el Pacto Mosaico no era para nada un pacto de obras donde se recibía lo prometido como resultado de la obediencia del pueblo de Israel, más bien ellos creían que era un pacto de gracia, o mejor dicho, una administración de nada más y nada menos que el Pacto de Gracia, o sea que el Pacto Mosaico era el medio por el cual Dios salvaba a los creyentes antes de la venida de Cristo, yo respeto profundamente a hombres como Calvino y los puritanos que creían esto, pero debo decir que fallaron al ver el Pacto del Sinaí como la forma en que Dios administraba el Pacto de Gracia, y cuando nos referimos al Pacto de Gracia hacemos alusión a el aquel pacto en el que Dios otorga vida eterna gratuitamente a parte de nuestras obras.
Williams Perkins refleja otra postura dentro de los puritanos en este asunto, aunque debo decir que era minoritaría, el no podía ignorar la cantidad de abrumadora evidencia bíblica que mostraban el Pacto Mosaíco como condicional, donde si se obedecía se recibía lo prometido, por ejemplo, uno ve a lo largo de el establecimiento del Pacto Mosáicos textos como Éxodo 19:5-6 que dice "Si me obedeces completamente...serás mi tesoro más preciado", y esto era una promesa condicionada a la obediencia de Israel. Pero en el Nuevo Pacto se le promete lo mismo a la Iglesia pero por la mediación de Cristo solamente (Jere 31:33-34; 1 P 2:9; Heb 7:22); por lo que algunos, como Perkins, veía el Pacto de Sinaí como una reedición del Pacto de Obras hecho con Adán para llevar los pecadores a Cristo, sin embargo si veían el Pacto de Abraham como una Administración del Pacto de Gracia. John Owen, a quien se le llamó el principe de los puritanos, tenía una postura distinta a la de todos los demás, el creía que el Pacto Mosaico era el pacto subordinado) es un pacto de obediencia para vida en Canaán. No es el Pacto de Obras aunque reanima la voz de ello, ni es el Pacto de Gracia, aunque dirige pecadores a Cristo; Owen aunque no sostenía el credobautismo de los puritanos bautistas, pensó bien en este asunto, ya esta era precisamente la postura de sostenida por los Bautistas, y en mi opinión la más acertada.
En ese tiempo un bautista llamado Nehemiah Coxe escribió mucho de este tema, él vio que el Pacto Mosaico era un pacto de obras como el Pacto de Obras (noten que ponemos en mayuscula cuando es el pacto del Edén) pero no era "El Pacto de Obras", o sea, que el Pacto Mosaico sólo recordaba el Pacto de Obras, pero no era el mismo que este porque involucran diferente personas, lugar y promesas, pero hay una similitud: ambos eran pactos de obras. En el Edén se prometió vida eterna a cambio de obediencia, y en el Sinaí se prometió la tierra de Canaán a cambio de obediencia; ambos tenían el principio de un pacto de obras (Lv 18:5) "...la persona que las obedezca vivirá...".El Antiguo Pacto fue una edición del Pacto de Obras del Edén otorgado a Israel, pero no era El Pacto de Obras del Edén, no tenía el mismo objetivo ni diseño que se entregó a Adán. Esta claro en la Biblia que el Pacto de Obras no se podría usar como ley para impartir vida (Gál 3:21). Ahora todos los hombres están bajo las sanciones del mismo, y a la vez obligados a cumplir pero sin posibilidad de vida.
El Antiguo Pacto reafirmó este Pacto de Obras pero de una manera nueva:
(a) Se reafirmó la exigencia de perfecta obediencia a la ley de Dios,
(b) Pero contrarió al Pacto de Obras Adámico, se basó en un sistema de sacrificio para la redención de los pecadores dentro del pacto.
El Pacto de Obras reafirmado en el Antiguo Pacto hizo que el sistema de sacrificio fuese absolutamente necesario ya que todos los pecadores transgredieron la ley. Estos sacrificios no podían cumplir la justicia de la ley efectivamente, es por eso que sólo tenían un valor Tipológico y Temporal.
Estos sacrificios mientras se ofrecieron recordaron:
》Que los requisitos de la ley no se cumplieron porque el pecado aún subsistía.
》Esta ley pesaba sobre los miembros del Antiguo Pacto como una maldición
Hebreos 10:1-14
Es bajo esta ley que Cristo nació (Gál 4:4) y esta misma ley, que reafirmaba el Pacto de Obras con Adán, fue la que Cristo cumplió con su obediencia (Rom 5:19-20) y es la maldición de esta ley que soportó en su muerte (Gál 3:13). Cristo cumplió perfectamente el Antiguo Pacto.
Los pecadores que se salvaron bajo el Antiguo Pacto no fue 'en virtud' del mismo, sino de la revelación de la promesa del Pacto de Gracia a través de los oráculos, y los que perecieron eternamente bajo este, fue por la maldición de la ley original del Pacto de Obras. Por tanto, el Antiguo Pacto ni salva ni condena eternamente, sus promesas y maldiciones eran terrenales, por tanto, cuando Cristo cumplió el Antiguo Pacto este cumplió primariamente el Pacto de Obras, y cuando recibió sus maldiciones fueron esencialmente las sanciones de castigo del Pacto de Obras. El Antiguo Pacto, aunque diferente del Pacto de Obras, lo reafirmó, no para que Israel buscara la vida eterna por este medio, sino para que Cristo lo cumpliera. El Antiguo Pacto no sólo fue necesario para llevar a Cristo, sino que era necesario para que este último lograra la salvación prometida que traería bendición al Mundo.
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