La Depravación Total del hombre ¿Qué significa?

 

La frase está compuesta por dos palabras cuyos significados son de por sí evidentes. “Depravación” significa maldad; corrupción; la perversidad propia del hombre degenerado. El agregar la palabra “total” a la depravación, es enfatizar sin ninguna sombra de duda la verdad de que no hay bien en lo que fuere en el hombre natural – en el hombre que es nacido del malvado Adán. La frase “depravación total” recalca de la manera más fuerte posible la verdad de la Escritura de que no hay nada bueno en el hombre natural para nada.

La palabra “depravación” viene de la preposición en latín de, que comunica intensidad, y la palabra en latín pravus , que significa “torcido”. Al decir que algo es depravado es mencionar que su estado o forma original ha sido profundamente torcido o pervertido. Decir que el hombre es depravado es decir que él ha caído de su estado original de justicia y que su naturaleza misma se ha corrompido. Cuando los teólogos usan los adjetivos “total”, “penetrante”, “holística”, o “radical” al describir la depravación del hombre, es importante saber qué es lo que quieren decir y qué es lo que no quieren decir.

La Confesión Bautista de Fe de 1689 enseña esta verdad bíblica

Aunque un documento como este no establece que algo sea bíblico, es interesante notar que los primeros bautistas creían firmemente esto. En el Capitulo 6 párrafo 2 leemos¨…nuestros primeros padres cayeron de su justicia original y de su comunión con Dios, y nosotros en ellos, por lo que la muerte sobrevino a todos; viniendo a estar todos los hombres muertos en pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo¨  de modo que: ¨El hombre, por su Caída en un estado de pecado, ha perdido completamente toda capacidad para querer cualquier bien espiritual que acompañe a la salvación; por consiguiente, como hombre natural que está enteramente opuesto a ese bien y muerto en el pecado, no puede por sus propias fuerzas convertirse a sí mismo o prepararse para ello  (Cap 9)¨

La Doctrina Aclarada

El Teologo Luis Berkof: "Que la corrupción inherente se extiende a todas las partes  de la naturleza del hombre, a todas las facultades y poderes tanto del alma como del cuerpo ; y Que no hay en el pecador en absoluto algún bien espiritual, es decir, algún bien en relación con Dios , sino únicamente perversión. Esta depravación total  se enseña con toda claridad en la Escritura"

Veamos primero lo que esta doctrina NO SIGNIFICA:

1. Que la imagen de Dios en el hombre se perdió completamente en la caída. En Génesis 9:6, I Corintios 11:7, y Santiago 3:9, las Escrituras todavía se refieren al hombre como hecho a la “imagen” o “semejanza” de Dios. Por lo tanto, hay un sentido muy real en el que la imagen de Dios permanece en todos los hombres.

2. Que el hombre no tiene conocimiento de la persona o voluntad de Dios. Las Escrituras nos enseñan que los hombres conocen lo suficiente del Dios verdadero como para odiarlo, y que conocen lo suficiente de su verdad como para rechazarla y tratar de detenerla (Romanos 1:18, 30).  

3. Que el hombre no posee una conciencia o que es completamente insensible al bien y al mal. Romanos 2:15 enseña que todos los hombres poseen una conciencia. Si no está cauterizada (I Timoteo 4:2), esa conciencia puede dirigir al hombre a admirar el carácter y las acciones virtuosas.  

4. Que el hombre es incapaz de demostrar virtud. Hay hombres que aman a sus familias, sacrifican sus vidas para salvar a otros, y hacen grandes actos de generosidad y altruismo. Se reconoce que los hombres son capaces de amar a otros, de hacer deberes civiles, y de incluso hacer bien religioso externo.

5. Que todos los hombres son tan inmorales o depravados como podrían serlo, que todos los hombres son igualmente inmorales, o que todos los hombres se complacen en todas las clases de maldad que existen. 

¨No todos los hombres son delincuentes, fornicadores, o asesinos; pero todos los hombres son capaces de serlo. Lo único que los detiene es la gracia de Dios. El hombre no regenerado puede, debido a la gracia común, amar a sus familiares y ser buen  ciudadano. Es capaz también de donar un millón de doblares para la construcción de un hospital, pero no puede dar ni un simple vaso de agua fría a un discípulo en el nombre de Jesús. Si dicho hombre fuere un borracho, puede que lograre abstenerse de la bebida por razones utilitarias; sin embargo, jamás podrá hacerlo por amor a Dios. Todas sus virtudes comunes o buenas obras tienen un defecto fatal, y es que los motivos que las generan no tienen como fin el glorificar a Dios—un defecto tan fatal que totalmente oscurece todo elemento de bien en el hombre. No importa cuan buenas sean las obras en sí mismas, si el que las hace no está en armonía con Dios, ninguna de dichas obras será espiritualmente aceptable¨ (Cita de Loraine Boettner)

Lo que esta doctrina SI SIGNIFICA: 

1. Que la imagen de Dios en el hombre ha sido seriamente mutilada (o desfigurada) y que la corrupción moral la ha contaminado completamente. Esta verdad puede ser vista claramente en toda faceta de la persona del hombre: cuerpo (Romanos 6:6, 12; 7:24; 8:10, 13), razonamiento (Romanos 1:21; II Corintios 3:14-15; 4:4; Efesios 4:17-19), emociones (Romanos 1:26-27; Gálatas 5:24; II Timoteo 3:2-4), y voluntad (Romanos 6:17; 7:14-15).

2. Que el hombre nace con una gran propensión o inclinación hacia el pecado. Todos los hombres son capaces de la peor de las maldades, de incluso los crímenes más inefables, y de las perversiones más vergonzosas.

3. Que todas las acciones del hombre están contaminadas por su propia corrupción moral. La corrupción moral del hombre y el pecado impregnan sus obras más admirables (Isaías 64:6).

4. Que las obras del hombre no son motivadas por el amor a Dios o por el deseo de obedecer sus mandamientos. Ningún hombre ama a Dios de manera digna o de la manera que la ley lo ordena (Deuteronomio 6:4-5; Mateo 22:37); tampoco hay ningún hombre que glorifique a Dios en cada pensamiento, palabra, y obra (I Corintios 10:31; Romanos 1:21). Todos los hombres se prefieren a sí mismos antes que a Dios (II Timoteo 3:2-4). Todos los actos de altruismo, heroísmo, deber civil, y bien religioso externo son motivados por el amor a sí mismos, no por el amor a Dios.

5. Que la mente del hombre es hostil hacia Dios, no puede someterse a la voluntad de Dios, y no puede agradar a Dios (Romanos 8:7-8).

6. Que la humanidad está inclinada a una corrupción moral cada vez más grande. Este deterioro sería incluso más rápido si no fuera por la gracia de Dios que detiene la maldad del hombre.

7. Que el hombre no puede librarse a sí mismo de su condición pecaminosa y depravada. Él está muerto espiritualmente (Efesios 2:1-3), corrupto moralmente (Salmo 51:5), e incapaz de cambiarse a sí mismo (Jeremías 13:23).


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